Una manta para colorear es una manta de sofá con un dibujo impreso en líneas, listo para rellenar con rotuladores para tela. Las más habituales miden unos 150 x 125 cm y traen los rotuladores en la misma caja.
Como el dibujo es grande, se disfruta más poco a poco que de una sentada. Pueden colorear varias personas a la vez, así que funciona bien en pareja, con amigos o en familia.
Hay temas para todos los gustos: flores, frutas, gatos, comida o monstruos. Las zonas grandes se rellenan rápido; las pequeñas llevan más tiempo, pero lucen mucho al final.
Lo importante es el tipo de tinta. Según el fabricante, la tinta al agua de los rotuladores lavables sale en un lavado corriente y las líneas impresas quedan listas para empezar otra vez. La etiqueta de cuidado manda en temperatura y secado.
Los rotuladores permanentes para tela sirven para lo opuesto: un dibujo que quieres guardar y que no se va al lavar. Se pueden combinar los dos, siempre que recuerdes qué partes se quedarán.
Antes de empezar, dos trucos. Extiende bien la tela sobre la mesa y pon el capuchón a cada rotulador en cuanto lo dejes. Una prueba rápida en un borde enseña la intensidad de cada color.
Es una manera sencilla de tener las manos ocupadas mientras charlas o escuchas música. También es una idea de regalo habitual en Navidad, porque sigue siendo útil cuando ya está coloreada.